Después de 11 horas de navegación en una lancha de recreo del delta llegamos a la frontera ecuatoriana. En el viaje conocimos al rosarino Nicolás y al japonés Nori, y éste último fue obligado a ingerir la famosa infusión del mate argento para iniciar el intercambio cultural (foto ilustrativa para el recuerdo).
Cuando arribamos a Rocafuerte nos comimos sin dudarlo una sabrosa piraña, y pernoctamos por última vez en suelo ecuatoriano.
4 comentarios:
debe ser buena esta bebida...
el que la prueba una vez queda pegado.amucha al gente, simboliza un ratito de reflexion, compartir experiencias, sentimientos alegrias y tristezas...vamos por mate!!! y que venga otra ronda!!
besos
mama celeste
Mama Celeste:
a cambio del mate recibimos una "misoyiro", una típica sopa japonesa que favoreció la continuación del intercambio.
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