Nos quedamos en Bolivia hasta el último de los 90 días que nos dieron. Visitamos 6 de los 9 departamentos: Potosí, Chuquisaca, Santa Cruz, Cochabamba, Oruro y La Paz, y pernoctamos en 19 pueblos. En estos 3 meses aprendimos mucho de la cultura de este pueblo, pero tambien confrontamos con ella.
Este país es el paraíso de la ilegalidad: se consiguen las últimas 4x4 y cámaras de fotos del futuro a precios increíbles. Bolivia es la tierra de la mentira: te dicen que está fría, pero está natural; que un viaje dura 12hs, pero son 24hs; que es para la izquierda, pero hay que doblar a la derecha.
Aquí no existe la idea de turismo. La mayoría no entendió porque viajamos y que hacíamos visitando este país, aunque algunos nos acompañaron y compartieron grandes momentos con nosotros: vamos a extrañar las albóndigas del cheff Don Matthias y las recetas de los pibes del vegetariano, las puertas siempre abiertas de la loca de Consuelo y del Padre Gabriel, queda en nuestro corazón la generosidad de Ivana y de Julia, la rebelión de la familia Lopez y la buena onda de los artesanos de la Isla del Sol. Finalmente serán imborrables los días compartidos con el marica Claudio.
Partiendo del concepto de "sobreinformacion" (F. Aragon, Cordoba, 2007), ampliamos a la categoría de "ANTIINFORMACION" para todo lo referido al turismo en Bolivia. No existen datos certeros, reseñas válidas ni mapas correctos. Llegamos de casualidad al Sajama y el viento nos empujó hacia la Isla del Sol.
En el rubro gastronomía probamos de todo, pero nos quedamos indiscutidamente con la trucha de Copacabana, sacando ventaja sobre los clásicos Silpancho, Keylliu y Saice. Todos los platos se componen de una mitad de arroz o fideos (¡¡¡extrañamos la carne argenta!!!) y se hincan con cuchara. Si pedís empanadas de pollo, traen adentro presas enteras con hueso y todo.
Si hablamos de trasportes y traslados en general dentro de este país, cabe destacar que la mayoría de rutas son de tierra; que te venden los asientos repetidos; que un mismo vehículo puede reventar cubierta, quedarse sin agua y sin batería en el mismo viaje. Si hacés dedo, te cobran (?).
En Bolivia reinvindicamos nuestras ventas, logramos 640bs. con nuestras artesanías, mejoramos nuestro macramé e innovamos en aritos sumamente rentables (Nota: necesitamos cabullones).
Sentimos, como siempre, el aguante y el acompañamiento de los que están lejos desde el blog, al que se sumaron las voces de Che-Lito, el Capitán Buscapina y Papá Máximo Ernesto. Repite su consagración de ferviente comentarista Mamá "Montecristo" Celeste. Esperamos que los tímidos que siempre nos leen pero no escriben aflojen el
enter y si animen a participar.
En este país de naturaleza exhuberante y hermosa aprendimos a movernos pataleando contra la categoría de
gringos que nos impusieron y pudimos disfrutar de 3 meses inolvidables de pura experiencia de vida. Con nuestras pesadas mochilas y el alma llena partimos a descubrir otro mundo en las tierras del Perú...