Nos dispusimos a explorar la Gran Sabana y fuimos al Paují -zona energética de los hipis de los 60- donde chapoteamos en el Pozo Esmeralda y contemplamos desde el balcón la selva amazónica (ver foto: Fla al borde del Abismo).
Siguiendo ruta norte y pidiendo cola (eviten el chiste fácil, significa hacer dedo) nos refugiamos en el balneario de Sorowapo. Allí un grupo de tacheros comandados por Mamarracho nos invitó un "asado" con casabe y birras que nos alegró el corazón y nos llenó la barriga. Pasamos por la Quebrada Pacheco, el Salto Kawi y Kama Meru, tres cascadas hermosas donde fuimos víctimas de un ataque masivo y sangriento de los puri-puri.