Después de 62 días (12 de lluvia), 2750 km recorridos, 1 tren, 2 colectivos, 43 dedos, 20 pueblos pernoctados y 2 couch, cerramos el capítulo del Norte Argentino.
Muchas personas compartieron con nosotros esta etapa: los amables y hospitalarios Zully y Andrés, el Sr. Chito y su Peugeot 504, la Sra. "sin-fines-de-lucro" Rogelia, los
artesánganos Chicho y Naty y el
hermanito Tommy, aunque los Faisanes Maru y Fer fueron nuestra mejor compañía viajera.
De nuestra exhaustiva requisa y abusivo consumo de empanadas, podemos destacar las más ricas de la mano de Zully y el horno de barro de Andrés, y las mas felices para nuestro bolsillo, las del mercado de Tilcara: $4 la docena.
Una de las decisiones mas importantes desde que salimos hasta ahora, fue dejar de usar desodorante, o como dice Rodomarre:
"¿Cuando fue que el hombre empezo a arrepentirse de sus olores?". Continuando con la higiene, la principal característica del norte es el baño con el maldito calefón eléctrico. Por otra parte, también fue clave para nosotros haber comenzado a hacer artesanías (aunque hasta el momento sólo vendimos un llavero).
De las tres provincias visitadas, Salta fue la mejor indiscutidamente: los paisajes más lindos, la gente más copada y los precios más baratos.
Gracias a todos los que anduvieron estos meses con nosotros, viajando y compartiendo o bien desde la distancia, por mail o leyendo el blog, entre los que no podemos dejar de mencionar a nuestra más ferviente lectora: mamá Celeste.
...yo me voy para Bolivia!