
En 1532 el conquistador Francisco Pizarro irrumpió en el Imperio Incaico por las tierras que hoy son conocidas como Cajamarca. De ello son prueba irrefutable las antiquísimas iglesias de la Plaza de Armas y el "Cuarto del rescate" donde el Inca Atahualpa ofreció a los europeos una habitación llena de oro a cambio de su libertad.
Hicimos base en la casa de Haydee, que se desayunó la llegada de los Iracundos sin previo aviso, con su excelente buen humor.
Pateamos unos km hasta las "Ventanillas de Otuzco" (foto), donde los incas enterraban a sus muertos en los cuadraditos tallados en la piedra. Y después fisuramos en los "Baños del Inca", unas termas bien
bacan, donde se nos pasó la tarde y vendimos alguna que otra pulsera que nos permitió comprar 1 kg de Manjar Blanco (famoso Dulce de Leche argento).